Prog 11 "A Dios rogando y con el mazo dando"
Posted: martes, 27 de abril de 2010 by Síguele in
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Ayer Lunes vimos este tema, luchando por la santidad ¿Cómo lograrlo sin morir en el intento? (Santo ¿yo? Segunda parte).
Nos da mucha alegría que tengas claro que lo único realmente importante en la vida es ser santo, ser un amigo de Dios. El problema está en que andan rondando por estos mundos de Dios ideas, o caricaturas diría yo, de lo que es ser santo... y para poder acertar, conviene tener los ojos bien puestos en la meta.
El santo no es el hombre que no comete ningún pecado, ni es el hombre que tiene estigmas o levita en la oración, incluso no es el que no se distrae en la oración ni el que está pensando en Dios todo el día (cosa, por lo demás, imposible). El santo es más bien el que pone su amistad con Dios en primer lugar y busca agradarle a Él por encima de todas las cosas. Es el que, olvidándose de sí mismo, se lanza a parecerse cada día más a Jesucristo ayudado por su gracia. Más que un hacer cosas, es un dejarse transformar por la gracia de Dios y colaborar fielmente con ella.
El amigo es el que quiere lo mismo y rechaza lo mismo que el amigo. Y por lo tanto, el amigo de Dios es el que busca hacer en todo la voluntad divina y rechaza todo lo que pueda contradecir a lo que el Señor quiere. Busca, como buen amigo, evitar todo lo que pueda empañar la relación y sabe pedir perdón cuando ha faltado al amor.
Gracias a Dios, la santidad no es algo que nosotros nos hayamos inventado, sino que es un don que Dios nos da. Y esta santidad se mide sobre todo por la caridad. Una persona que se cree santa porque dice cosas bellísimas sobre Dios, o porque conoce la Biblia, o lo que sea... pero que critica, calumnia y no ama a sus hermanos, no es más que un iluso porque está fuera del evangelio. La caridad es la piedra de toque de toda santidad.
¿Qué hacer, entonces, para ser santo?
Son 3 cosas fundamentales para alcanzar la santidad:
1. Amor a Dios, como tu padre, eres hijo del Rey! ¿que más quieres? Confía en él
2. Amor a Maria: Ve a Maria como amiga, como confidente, veela cercana, humana... ella es quien te enseñará a amar a Jesús, a seguirlo y a llegar a esa meta que es la santidad.
3. Amor al Pueblo de Dios (Todos somos la Iglesia). No puede haber santidad si no hay la realización de lo que profesamos con los labios... es la santidad en acción!, que las bienaventuransas sean tu plan de vida a partir de hoy!
Ora mucho, ora como un valiente, de corazón a Corazón. No es para impresionar a Dios con tus discursos, sino para escucharlo y hacer lo que él te diga. Acércate a los sacramentos, sobre todo la Eucaristía y la confesión y pide la gracia de amar más. Haz apostolado: el santo es el amigo de Dios para los demás, y por lo tanto, hace presente a Cristo en la tierra. Te puede ayudar mucho leer vidas de santos también para que veas cómo son personas normales, que han aceptado el plan de Dios sobre sus vidas y lo han seguido hasta el heroismo.
Cuando llegue el momento, Dios te mostrará dónde tienes que serivrlo, si casado, como consagrado, como soltero o como sacerdote... Pero prepara el terreno para que la semilla caiga en tierra buena y hagas hermoso al mundo con tu santidad.
En todo este esfuerzo, acércate mucho a María. Y no tengas miedo a "dar la cara" por Cristo siempre y conquistar a otros hermanos tuyos para que descubran la maravilla de ser amados por un Dios tan bueno.
sólo los santos cambian al mundo!
Nos da mucha alegría que tengas claro que lo único realmente importante en la vida es ser santo, ser un amigo de Dios. El problema está en que andan rondando por estos mundos de Dios ideas, o caricaturas diría yo, de lo que es ser santo... y para poder acertar, conviene tener los ojos bien puestos en la meta.
El santo no es el hombre que no comete ningún pecado, ni es el hombre que tiene estigmas o levita en la oración, incluso no es el que no se distrae en la oración ni el que está pensando en Dios todo el día (cosa, por lo demás, imposible). El santo es más bien el que pone su amistad con Dios en primer lugar y busca agradarle a Él por encima de todas las cosas. Es el que, olvidándose de sí mismo, se lanza a parecerse cada día más a Jesucristo ayudado por su gracia. Más que un hacer cosas, es un dejarse transformar por la gracia de Dios y colaborar fielmente con ella.
El amigo es el que quiere lo mismo y rechaza lo mismo que el amigo. Y por lo tanto, el amigo de Dios es el que busca hacer en todo la voluntad divina y rechaza todo lo que pueda contradecir a lo que el Señor quiere. Busca, como buen amigo, evitar todo lo que pueda empañar la relación y sabe pedir perdón cuando ha faltado al amor.
Gracias a Dios, la santidad no es algo que nosotros nos hayamos inventado, sino que es un don que Dios nos da. Y esta santidad se mide sobre todo por la caridad. Una persona que se cree santa porque dice cosas bellísimas sobre Dios, o porque conoce la Biblia, o lo que sea... pero que critica, calumnia y no ama a sus hermanos, no es más que un iluso porque está fuera del evangelio. La caridad es la piedra de toque de toda santidad.
¿Qué hacer, entonces, para ser santo?
Son 3 cosas fundamentales para alcanzar la santidad:
1. Amor a Dios, como tu padre, eres hijo del Rey! ¿que más quieres? Confía en él
2. Amor a Maria: Ve a Maria como amiga, como confidente, veela cercana, humana... ella es quien te enseñará a amar a Jesús, a seguirlo y a llegar a esa meta que es la santidad.
3. Amor al Pueblo de Dios (Todos somos la Iglesia). No puede haber santidad si no hay la realización de lo que profesamos con los labios... es la santidad en acción!, que las bienaventuransas sean tu plan de vida a partir de hoy!
Ora mucho, ora como un valiente, de corazón a Corazón. No es para impresionar a Dios con tus discursos, sino para escucharlo y hacer lo que él te diga. Acércate a los sacramentos, sobre todo la Eucaristía y la confesión y pide la gracia de amar más. Haz apostolado: el santo es el amigo de Dios para los demás, y por lo tanto, hace presente a Cristo en la tierra. Te puede ayudar mucho leer vidas de santos también para que veas cómo son personas normales, que han aceptado el plan de Dios sobre sus vidas y lo han seguido hasta el heroismo.
Cuando llegue el momento, Dios te mostrará dónde tienes que serivrlo, si casado, como consagrado, como soltero o como sacerdote... Pero prepara el terreno para que la semilla caiga en tierra buena y hagas hermoso al mundo con tu santidad.
En todo este esfuerzo, acércate mucho a María. Y no tengas miedo a "dar la cara" por Cristo siempre y conquistar a otros hermanos tuyos para que descubran la maravilla de ser amados por un Dios tan bueno.
sólo los santos cambian al mundo!
